Hoy haré del mundo un lugar mejor.
Laurent Gounell
Novela de crecimiento personal sencilla de leer que nos da ideas interesantes sobre la vida y la muerte a través de los ojos de Jonathan, un hombre normal al que una gitana le vaticina que morirá muy pronto. Él se apoya en su tía Margie y ella le abre los ojos a una forma de vivir diferente.
En este resumen quiero recoger esas ideas que para mí han resultado más interesantes y se alinean con mis ideas sobre Felicidad Consciente.
“No es la historia, sino lo que extraes de ella, lo que es tan poderoso. Y eso, naturalmente, depende de ti”
Mis reflexiones del libro
Siempre es mejor leer el libro completo, pero espero que te ayuden estas ideas que a mi me han parecido interesantes para la finalidad de este espacio: Aprender a SER FELICES
Cuando Jonathan es consciente de que su muerte está cerca, pierde el apoyo de la posibilidad de que en el futuro las cosas cambien a mejor. Descubre que lo único que tiene es el presente. Es una idea tan tópica como potente.
Nuestra mente no está preparada, posiblemente porque la muerte ha sido y sigue siendo dos cosas:
— un tabú, es difícil hablar de ella abiertamente;
— una incógnita sin respuesta.
Cada uno tenemos nuestra propia creencia interna, muchas veces —por ese tabú— in-concreta o basada en lo que nos han enseñado, pero siempre siendo solo eso: una creencia. No hay respuestas.
Es interesante darse cuenta de que es nuestra mente la que filtra nuestra forma de ver la vida. Es importante decidir que somos nosotros quienes vamos a elegir qué filtro queremos utilizar a partir de ahora.
¿Significa que debemos cerrar los ojos a la realidad? Para nada: si cierras los ojos, tienes garantizado un buen tropezón. La realidad es lo que es; lo que tú decidas hacer con ella dependerá de desde dónde decidas mirarla.
Un ejemplo muy visual: en fotografía es importante la regla de los tercios. Dividir la imagen horizontalmente en tres partes. A partir de ahí, la fotografía de una puesta de sol en el mar provoca tres sensaciones diferentes:
Horizonte en el centro: equilibrio.
Horizonte en el tercio superior (menos cielo): angustia, cierre.
Horizonte en el tercio inferior (más cielo): libertad, tranquilidad.
Están hechas desde la misma posición, en el mismo momento, pero tú decides dónde pones el horizonte.
Es cierto lo que le dice la tía Margie a Jonathan y, para mí, más allá de la “curiosidad”, está la reafirmación de lo que he comentado antes. Depende desde dónde nos llegue la información: estará filtrada por los intereses y las experiencias de las personas que nos la hacen llegar. Aquí es donde deberíamos ejercitar nuestro pensamiento crítico.
Yo hace años que defiendo que no hay errores en el sentido de que las decisiones que tomamos son las únicas que podríamos tomar en el momento en que las tomamos.
¿Entonces dónde queda el libre albedrío?, te estarás preguntando. Para mí está en la capacidad de revisar lo que hemos hecho, cómo nos hizo sentir y adquirir las herramientas para hacerlo mejor de ahora en adelante.
Así que me gusta que, originalmente, Jesús pensara como yo.
Actualmente esa frase es la que utilizan los Alcohólicos Anónimos para iniciar sus reuniones. Es muy estoica así que yo se la dejo a ellos, aunque hay varias versiones de atribuciones. Lo importante es hacerla nuestra, debemos enfocarnos en lo que SI está en nuestra mano mejorar AHORA. Si lo hacemos así en cada momento ¿Qué crees? Nuestra vida será mejor o peor.
¿Y si te centras en lo que NO puedes cambiar?
También es interesante tener en cuenta algo: que no lo puedas cambiar ahora no significa que no lo puedas hacer más adelante si AHORA inviertes tiempo y esfuerzo en adquirir las herramientas que te permitan cambiarlo en el futuro.
Me explico: Mi piso necesita una buena mano de pintura, pero yo AHORA no sé pintar, no sé qué clases de brochas se utilizan ni cuáles son las pinturas adecuadas para cada espacio. AHORA no podría hacerlo, pero sí puedo ir empezando a aprender de todo ello. ¿Lo mejor? Una vez que aprenda es algo que ya no olvidaré; puede que tenga que refrescarlo dentro de 3 años cuando decida volver a pintar, pero el conocimiento ya será mío.
Imagina eso enfocado en ser cada vez más feliz… ¡¡Bestial!!
Reconozco que esta frase me llegó justo cuando estaba manteniendo un debate sobre el crecimiento personal con una persona que tiene una idea bastante diferente a la mía. Si me conoces, sabes que llevo el Baby de Babybruji a sus últimas consecuencias. Para mí, el crecimiento personal es un juego, algo ameno y divertido. Pocas veces leo ensayos; me gusta más leer novelas como esta, me resulta más estimulante y agradable. ¿Aprendo más? ¿Aprendo menos? Para mí lo importante es qué hago con lo que aprendo.
En este caso fue prácticamente instantáneo: dejé de argumentar, dejé de gastar energía en las diferencias y traté de buscar lo que nos unía. Desapegándome por completo del resultado. Si esa persona está a gusto con su forma de ver el crecimiento personal, está perfecto. Sus ideas sirven para que yo revise las mías y decida cuál es el camino por el que yo decido avanzar.
Sí, es fuerte, y por suerte hoy en día es un experimento que no se podría hacer. Porque sí, es real este experimento y sus resultados. Es algo que ya pasó y a nosotros nos corresponde aprender y valorar más nuestras relaciones. Invertir en ellas desde el amor incondicional, querer compartir nuestro tiempo con las personas que nos suman y/o a las que podemos sumar.
En esta parte del libro no he querido reproducir las tres o cuatro páginas en las que lo desarrolla. Gounelle comparte con nosotros la importancia de acercarnos a nuestra naturaleza, volviendo a siglos —muchos— atrás, en los que teníamos un mayor contacto con la naturaleza y con nuestros compañeros de viaje.
Otro trocito de estas páginas que reafirma lo anterior.
—Estábamos hablando del tsunami de 2004. En aquella época, ciertas tribus llamadas primitivas sintieron también la llegada del peligro y se retiraron a sitios elevados mucho antes de la llegada del tsunami, mientras que los hombres llamados desarrollados murieron sin ver venir nada.
—No lo sabía.
—Fue el caso de los pueblos indígenas de las islas Andamán y Nicobar, situadas muy cerca del epicentro del seísmo, donde se contaron cerca de siete mil víctimas. Sin embargo, las tribus de los sentineleses, de los onges, de los grandes andamaneses y de los shompen escaparon del peligro de forma milagrosa. En la isla de Jirkatang, los doscientos cincuenta miembros de la vieja tribu jarawa se retiraron tierra adentro mucho tiempo antes de la llegada de las olas y se alimentaron de nuez de coco durante diez días. En el sur de la isla de Surin, de los doscientos miembros de la tribu moken, todos salvo un muchacho minusválido buscaron refugio también mucho antes del momento fatídico. Cuando se les preguntó cómo habían sabido que iba a producirse un drama semejante, parecieron sorprendidos por la pregunta, como si la respuesta fuese evidente. «No hemos hecho más que escuchar a la Naturaleza», dijeron.
Laurent utiliza varias historias paralelas en el libro; una de ellas es la de Austin, un jugador de tenis que está a punto de hacer historia si gana un torneo. En este capítulo —del que solo te he compartido el inicio— nos da una clase magistral sobre el poder que tiene nuestra mente y nuestra imaginación para tomar el control sobre algo que nos desestabiliza. Me ha resonado mucho porque para mí es la base de la Felicidad Consciente que yo comparto. Tenemos tres herramientas intrínsecas que, si las ponemos a trabajar a nuestro favor, son muy potentes: pensamiento, imaginación y consciencia.
En este capítulo, el entrenador de Austin le hace recuperar ese pensamiento recurrente —que no deja de ser una película en su memoria— y le va guiando para irla cambiando (más lejana, más graciosa, colores más apagados…) y, de esa manera, crear una nueva imagen que le ayude a no perder su estabilidad. Es algo que podemos hacer todos. ¿Es sencillo? Será tan sencillo como TÚ decidas. Me explico: será sencillo si decides ir practicando poco a poco, eligiendo situaciones sencillas al principio para ir enfrentándote a las complicadas según vayas adquiriendo seguridad y experiencia. ¡¡No me creas!! Pruébalo.
Te dejo aquí el final del capítulo
Austin se relajó. La visión del tenista danés ya no tenía ningún efecto negativo sobre él. Se le escapaba la risa al escuchar sus palabras.
—A partir de ahora —le dijo Warren—, cada vez que te venga a la mente el recuerdo de ese tenista, toda esa tramoya lo acompañará.
Austin sonrió. Se dijo que también aplicaría aquella técnica a los viejos reproches de su padre, con los que lo machacaba en su infancia, y que, surgidos de la nada, a veces todavía le retumbaban en los oídos.
Pero no en aquel instante. Sobre todo, no entonces. Más tarde. Cuando ganara el torneo.
Frase que sirve como resumen del libro: “Cambia tú y tu mundo cambiará.”
Creo recordar que se atribuye a Teresa de Calcuta, aunque no es suyo. La frase real es:
“Si cada uno barriera delante de su puerta, el mundo estaría limpio.”
Si nos ocupamos de nuestra Felicidad Consciente, seguro que HOY haremos del mundo un lugar mejor.
—Un escritor de Borgoña, del siglo XVII. Ya sabes que pasé mi infancia allí…
—¿Y qué decía tu borgoñón?
«Dios se ríe de los hombres que se lamentan de los efectos cuyas causas adoran.»
—Joder, qué profundo.
—De hecho… he decidido refunfuñar menos contra los males de la sociedad y asumir solo mi parte de responsabilidad. Me he dado cuenta de que es más importante para mí sentirme bien conmigo mismo que darle lecciones a los demás.
Hasta aquí este resumen. Te recomiendo reservarte un tiempo para leerle, merece la pena.
Espero que te ayude en tu camino hacia la FELICIDAD CONSCIENTE.
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